TEHERÁN — El último enfrentamiento en Yemen está cambiando el panorama estratégico en torno a la guerra de Irán con Estados Unidos y sus rivalidades regionales de larga data.
Durante la última semana, los hutíes han atacado ciudades e infraestructuras energéticas saudíes mientras avanzaban a lo largo de la costa yemení del Mar Rojo, allanando el camino para una influencia significativa de los hutíes sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los puntos estratégicos marítimos más importantes del mundo.
Para Arabia Saudí, el problema ya no se limita a la vulnerable frontera sur del reino. Los ataques de los hutíes contra las instalaciones de Aramco en Abha, Najran y Jizan han dejado decenas de heridos y han interrumpido las operaciones energéticas. Un ataque aparte contra el oleoducto Este-Oeste del reino ha complicado aún más la capacidad de Riad para transportar petróleo hacia el Mar Rojo como alternativa al estrecho de Ormuz, cada vez más restringido, en el Golfo Pérsico.
Esto confiere al frente de Yemen una importancia que trasciende las fronteras del propio país. Si Irán logra mantener la presión sobre Ormuz mientras su aliado regional más cercano amenaza Bab al-Mandeb, Teherán podría obtener la capacidad de ejercer presión sobre dos puntos estratégicos marítimos situados en extremos opuestos de la península arábiga.
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