Roman Gofman, exsecretario militar del primer ministro Benjamin Netanyahu y sin experiencia previa en el Mossad , asumió oficialmente la dirección de la agencia de inteligencia israelí el martes, luego de que el Tribunal Superior de Justicia rechazara las impugnaciones a su nombramiento. Su ascenso constituye un caso excepcional de una persona ajena al sistema que llega a la cima de la inteligencia israelí, y se produce en un momento de intenso escrutinio sobre su liderazgo.
La nominación de Gofman, comandante militar israelí, por parte de Netanyahu, suscitó la oposición de varias organizaciones de la sociedad civil y de la fiscal general Gali Baharav-Miara, debido a las acusaciones de conducta poco ética vinculadas a una operación de guerra psicológica llevada a cabo por la unidad que Gofman dirigía en aquel momento. El nombramiento también provocó críticas dentro de los servicios de inteligencia.
A pesar de la controversia, el Tribunal Superior consideró que no existían motivos suficientes para inhabilitarlo, lo que allanó el camino para que Gofman, de 50 años, asumiera el liderazgo de la agencia.
Según se informa, el director saliente del Mossad, David Barnea, argumentó que la agencia debería estar dirigida por un oficial de inteligencia veterano en lugar de un ajeno a ella.
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