Putin antepone a Trump a Irán en su intento por mediar en la guerra.
Anton Mardosov, desde Moscú, y nuestro corresponsal en Teherán analizan los límites de la influencia rusa en Irán; Ben Caspit informa que Netanyahu podría forzar un gobierno de unidad nacional con un ataque a Irán después de las elecciones.
Al presidente ruso, Vladimir Putin, le gustaría ayudar a mediar para poner fin al conflicto entre Washington y Teherán, pero no encuentra a nadie dispuesto a hacerlo.
Antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022, Putin y sus emisarios gozaban de buena acogida y respeto en toda la región como actores relevantes en el escenario mundial. Desde entonces, el estatus y la influencia de Rusia se han desplomado, aún más tras el derrocamiento del presidente sirio Bashar al-Asad en 2024, quien se acogió como refugiado en Rusia. Actualmente, paralizado por la guerra y las sanciones, Putin tiene poco que ofrecer a Oriente Medio, incluso como mediador en el conflicto actual.
Putin, que se ha reunido dos veces con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, en las últimas semanas, busca redefinir el papel de Rusia en la región, con la esperanza de convertirse en un posible mediador, o al menos en un mensajero de confianza, entre Washington y Teherán.
Con ese fin, Rusia se ha ofrecido repetidamente a recibir las reservas de uranio altamente enriquecido (UHE) de Irán, una medida que, de llevarse a cabo, representaría un paso hacia la reducción "significativa" de la capacidad de enriquecimiento de Irán que el vicepresidente estadounidense JD Vance solicitó a principios de este mes.