El enviado de Azerbaiyán toca un punto sensible al recordar la influencia de Bakú en las relaciones entre Turquía y Armenia.
El embajador de Bakú afirma que las fronteras con Armenia permanecerán cerradas hasta que Ereván modifique su constitución, endureciendo así su postura a pocas semanas de unas elecciones armenias cruciales, consideradas un referéndum sobre la agenda de paz del primer ministro Nikol Pashinyan con Turquía y Azerbaiyán.
Es un secreto a voces que Azerbaiyán ejerce un poder de veto casi absoluto sobre los esfuerzos de Turquía por normalizar las relaciones con su vecino común, Armenia . Sin embargo, el embajador de Bakú en Ankara, Rashad Mammadov, expuso la situación con la mayor franqueza en una entrevista con el diario turco Cumhuriyet, afín a la oposición, esta semana.
Mammadov afirmó que Turquía y Azerbaiyán solo reabrirían sus fronteras terrestres con Armenia después de que Armenia celebre un referéndum constitucional para eliminar las referencias del preámbulo de la Constitución armenia, que según Bakú contienen reivindicaciones territoriales sobre Nagorno-Karabaj. Ankara apoya esta demanda.
El enclave montañoso fue de mayoría armenia hasta 2023, cuando Azerbaiyán se lo arrebató a Armenia en una ofensiva relámpago que, según grupos de derechos humanos, equivalió a una limpieza étnica.
Las declaraciones de Mammadov, que se producen apenas unas semanas antes de las elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio, consideradas un referéndum sobre el giro del primer ministro armenio Nikol Pashinyan hacia Ankara y Bakú, fueron recibidas con gran desaprobación.