Turquía puede ser un actor potencialmente valioso en los esfuerzos de normalización entre Siria e Israel , incluso si sus mínimos lazos diplomáticos con Israel hacen poco probable una mediación directa.
Si bien los vínculos formales de Ankara con Israel permanecen en gran medida congelados debido a las posturas opuestas sobre la guerra de Gaza, su influencia sobre el nuevo gobierno sirio, sus antiguos vínculos de inteligencia con Israel y su credibilidad regional con actores occidentales y del Golfo pueden convertir a Turquía en un facilitador entre bastidores en un panorama posbélico cambiante. Los analistas afirman que, si bien la mediación turca directa no está en el horizonte, el papel de Turquía en la diplomacia regional, desde las iniciativas militares de distensión hasta los planes de reconstrucción, podría situarla en el centro de una distensión a largo plazo entre Siria e Israel.
Ankara ejerce influencia sobre el gobierno del presidente Ahmad Al-Sharaa. Su influencia sobre Damasco y su capacidad para movilizar a actores internacionales y regionales para la reconstrucción de Siria la convierten en un socio muy útil para Washington y otras capitales occidentales que desean una estabilidad duradera en el país tras 14 años de guerra civil.
Turquía tiene motivos para ser constructiva
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