Ankara considera que los ataques israelíes contra Siria a principios de esta semana son, por un lado, una advertencia sobre la creciente cooperación militar de Turquía con Damasco y su nuevo pacto de defensa con Arabia Saudí y Pakistán, y, por otro, una señal de que Israel está ampliando sus líneas rojas en Siria.
El ataque israelí del martes contra la base de Abu al-Duhur, en el norte de Siria, a unos 70 kilómetros (43 millas) de la frontera turca, ha aumentado los temores de una confrontación directa entre Israel y Turquía.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró el miércoles que Damasco estuvo a punto de violar el statu quo de seguridad con Israel al permitir el despliegue de tropas turcas en la base, una medida que, según Israel, pondría en peligro su seguridad. Ankara rechazó la acusación, calificándola de "frívola", y afirmó que Israel estaba utilizando alegaciones sobre la postura militar de Turquía para justificar ataques ilegales en territorio sirio. La presidencia turca también acusó a Netanyahu de utilizar los ataques para impulsar su campaña electoral de cara a las elecciones israelíes de octubre. Tanto Siria como Turquía condenaron enérgicamente los ataques.
Cómo percibe Ankara los ataques israelíes
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