TEHERÁN — La reciente explosión mortal en el puerto Shahid Rajaee de Irán, uno de los centros comerciales más importantes del país, ha alimentado la furia pública y crecientes demandas de transparencia.
Mientras el número oficial de muertos supera los 70, el gobierno iraní enfrenta fuertes críticas por su manejo de la crisis, con especulaciones de que el incidente estuvo relacionado con un almacén que almacenaba materiales químicos supuestamente utilizados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en su programa de misiles.
"No existe tal vínculo", declaró Ehsan Moazzen, subjefe de relaciones públicas de la fuerza naval del CGRI, en una entrevista publicada por medios iraníes el martes. Argumentó que el puerto es un centro comercial sin espacio para carga militar. "No tenemos información sobre la causa ni hemos tenido ninguna misión en el puerto".
Varios informes de prensa y testimonios presenciales han sugerido que el almacén contenía perclorato de sodio, una sustancia química utilizada para producir combustible sólido para misiles iraníes. Estas versiones se vieron respaldadas por informes anteriores de que un cargamento del mismo material, propiedad del CGRI y encargado a China, había atracado en el puerto el mes pasado.
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