La decisión del gobierno israelí de destituir al director del Shin Bet, Ronen Bar, parece ser parte de un esfuerzo más amplio para socavar el estado de derecho en favor de intereses políticos, una medida que podría empañar gravemente la reputación de Israel como un estado respetuoso de la ley, según expertos legales y de seguridad que hablaron con Al-Monitor.
Qué pasó:
La controversia en Israel se intensifica tras la decisión del gobierno del viernes pasado de destituir a Bar. En respuesta a las peticiones que impugnaban la destitución, el Tribunal Supremo israelí ordenó la suspensión del procedimiento el viernes por la noche, a la espera de la deliberación. Se ha programado una audiencia judicial para el 8 de abril, solo dos días antes de la fecha prevista para la entrada en vigor de la destitución.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, llevaba varias semanas presionando para la destitución de Bar, alegando una pérdida de confianza desde el ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023. En un vídeo publicado el sábado, Netanyahu afirmó que Bar no lo despertó la mañana del ataque para advertirle. También alegó que Bar no había entregado la investigación del Shin Bet sobre el ataque a mediados de febrero, como se le había ordenado, y que, en su lugar, había iniciado una investigación sobre allegados del primer ministro por presuntos vínculos financieros con Catar. Netanyahu sugirió que la investigación era un intento de Bar para evitar su destitución.
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