KARACHI — Mientras el primer ministro indio Narendra Modi visitaba Estados Unidos la semana pasada para reunirse con el presidente Donald Trump, el destino de un puerto estratégico iraní –en el que Nueva Delhi ha invertido cientos de millones de dólares– seguía siendo incierto. Washington ha intensificado su campaña de “máxima presión” sobre Teherán, revocando una exención clave de sanciones que había protegido la participación de la India en el proyecto del puerto de Chabahar.
A diferencia del principal puerto de Irán, Bandar Abbas, el comercio en Chabahar es mínimo, pero su ubicación estratégica lo ha convertido en una parte crucial de las ambiciones regionales de la India. El puerto sirve como puerta de entrada de la India a Afganistán y Asia Central, ofreciendo una ruta comercial que evita a Pakistán.
En 2018, Estados Unidos concedió a Chabahar una exención de sanciones, reconociendo su importancia para facilitar el comercio afgano y fortalecer el papel de la India en la región. Incluso después de que Washington se retirara del acuerdo nuclear con Irán (JCPOA) e impusiera nuevas sanciones, la exención permaneció intacta, hasta ahora.
La última directiva del presidente Trump ordena al secretario de Estado Marco Rubio revocar o modificar las exenciones de sanciones que brindan alivio económico a Irán, incluidas explícitamente las vinculadas al proyecto Chabahar. Si bien las conversaciones de Modi con Trump no aclararon el destino del puerto, se informa que Nueva Delhi está evaluando las posibles consecuencias.
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