TEHERÁN — Irán lleva décadas creando y fomentando una amplia red de agentes en todo Oriente Medio, entre ellos Hezbolá en el Líbano, milicias en Irak y Siria y los hutíes en Yemen. Esos grupos han actuado en nombre de Teherán para extender su influencia e ideología mientras libran una guerra asimétrica contra sus principales enemigos, a saber, Israel y Estados Unidos.
Sin embargo, durante el último año, la República Islámica parece haber adoptado nuevas estrategias operativas en Europa empleando redes criminales locales para atacar intereses israelíes y judíos, así como a la oposición iraní exiliada.
Utilizando cada vez más bandas locales, el aparato de inteligencia de Irán y su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) han estado mejorando sus tácticas tradicionales en una campaña que puede permitir a Teherán la negación y el anonimato y al mismo tiempo ayudarlo a eludir las limitaciones y consecuencias del sabotaje directo patrocinado por el Estado.
En mayo, la agencia de inteligencia sueca reveló que el gobierno iraní había empleado dos redes criminales locales, conocidas como Foxtrot y Rumba, para realizar operaciones en suelo sueco. Y los medios suecos culparon a las mismas bandas de dos tiroteos ocurridos cerca de las embajadas israelíes en Estocolmo y Copenhague, respondiendo a órdenes de Teherán.
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