En los últimos meses, los empleados que trabajan para empresas sauditas respaldadas por el estado se han visto sorprendidos por recortes de costos imprevistos. Comenzó durante el primer trimestre de 2024 y afectó a quienes trabajan en diversos sectores en todo el reino, desde los medios de comunicación hasta los ambiciosos gigaproyectos del país. Los gastos del departamento se redujeron significativamente, los empleados fueron despedidos y la gerencia hizo todo lo posible para ahorrar dinero, lo que provocó una atmósfera de tensión e incertidumbre.
Los sentimientos de tranquilidad que acompañaron lo que parecían ser recursos ilimitados en años anteriores, con gastos generosos en grandes eventos y lanzamientos, fueron reemplazados por miedo sobre lo que podría suceder en el futuro.
Esas preocupaciones aumentaron cuando se conoció la noticia de la reducción del gasto en proyectos gigantes.
En abril se anunció que la ciudad desértica cubierta de espejos de Neom llamada The Line había sido reducida. Se suponía que se extendería por 170 kilómetros (105 millas) y sería el hogar de 1,5 millones de residentes, pero los funcionarios del proyecto dijeron a Bloomberg en abril que daría prioridad al “primer módulo” y construiría solo 2,4 kilómetros y albergaría a 300.000 residentes para 2030.
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