WASHINGTON — La decisión del gobierno de Trump de levantar la prohibición de cuatro décadas sobre los vuelos comerciales entre Estados Unidos y Líbano permitirá a las aerolíneas estadounidenses volver a operar vuelos a Beirut por primera vez desde la década de 1980.
Las autoridades estadounidenses llevarán a cabo una exhaustiva revisión de seguridad antes de que se reanuden los vuelos, pero es muy improbable que aerolíneas como United, Delta o American se apresuren a entrar en un mercado que aún lidia con problemas de seguridad, operaciones militares israelíes y una demanda comercial limitada. La medida de la Casa Blanca es más bien un gesto simbólico diseñado para reforzar la confianza en el nuevo gobierno libanés en un momento crucial.
“Creo que es un indicador positivo”, declaró a Al-Monitor Paul Shaya, exfuncionario del Departamento de Estado y de la CIA de Estados Unidos, actualmente en la Universidad George Washington. “Simplemente significa que ahora existe la posibilidad, y creo que lo que estamos viendo es una apertura por parte de Estados Unidos”.
Coincidiendo con la visita del presidente libanés Joseph Aoun a la Casa Blanca , la decisión del vuelo indica que la administración Trump está dispuesta a recompensar los avances logrados en el marco de un acuerdo entre Líbano e Israel mediado por Estados Unidos. La gran incógnita reside en si ese respaldo político se traducirá finalmente en el apoyo económico y financiero que Líbano necesita con urgencia.
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