Arabia Saudí se prepara para acoger la Iniciativa de Inversión Futura, más conocida como el "Davos del desierto", a finales de octubre. Este fastuoso encuentro reunirá a inversores globales, magnates empresariales y líderes políticos en la muestra anual de Riad de las ambiciosas metas del reino.
Este año, sin embargo, el evento corre el riesgo de convertirse en un recordatorio de hasta qué punto esas aspiraciones han quedado expuestas.
Arabia Saudí se había mantenido en gran medida al margen de las peores consecuencias económicas directas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya dura más de seis meses. Sin embargo, esta situación está cambiando rápidamente. Los hutíes, aliados de Irán en Yemen, han intensificado sus ataques contra el reino, poniendo infraestructuras clave de Arabia Saudí en el punto de mira del conflicto.
El 10 de septiembre, ataques con drones dejaron fuera de servicio el crucial oleoducto Este-Oeste del país, amenazando las vitales exportaciones de petróleo del Mar Rojo, de las que ha dependido la economía de Arabia Saudita este año, debido a las interrupciones causadas por Irán en el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz. Riad atribuyó el ataque al oleoducto a las milicias iraquíes, pero las hostilidades con los hutíes están aumentando la presión.