Las perspectivas de paz e integración en Oriente Medio, empezando por el Líbano, pueden estar entrando en su última milla.
El liderazgo estadounidense nos ha traído hasta aquí. El enfoque del presidente Donald Trump hacia la región ha combinado una diplomacia implacable y cuidadosa con un objetivo claro: una región impulsada por el comercio y no por el conflicto; la expansión de los Acuerdos de Abraham; y la marginación de la influencia y las capacidades malignas de Irán, incluido el uso de la fuerza, sin dejar de ofrecer una oportunidad para la diplomacia en las condiciones adecuadas.
Trump también ha forjado una alianza sin precedentes con los estados árabes del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar. Su elección de estas capitales para su primera visita al extranjero catalizó una unidad y coherencia históricas en la diplomacia colectiva hacia la región.
Esto podría estar dando sus frutos a medida que nos acercamos a los últimos pasos del último tramo, que a menudo es el más difícil, incluso con la meta a la vista. Mis reflexiones sobre los próximos pasos son las siguientes.
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