Putin se ofrece a ayudar a poner fin a la guerra con Irán, pero ¿podrá Rusia cumplir su promesa?
Mientras Washington y Teherán sopesan sus próximos pasos, Moscú busca afianzarse diplomáticamente en una guerra donde la influencia puede resultar más difícil de convertir en resultados concretos.
TEHERÁN – La promesa del presidente ruso Vladimir Putin de hacer todo lo posible para ayudar a poner fin a la guerra en Irán ofrece a Moscú la oportunidad de presentarse como un intermediario diplomático. Sin embargo, su reunión con el presidente iraní Masoud Pezeshkian en Turkmenistán el jueves plantea interrogantes fundamentales sobre la capacidad de Rusia para utilizar su relación con Teherán para influir en el curso del conflicto.
En declaraciones realizadas al margen de la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes, Putin afirmó que Rusia estaba dispuesta a hacer "todo lo posible" para ayudar a resolver el conflicto por la vía diplomática. Según medios rusos, también declaró que Irán estaba realizando "esfuerzos reales" para poner fin al conflicto, argumentando que el estallido de la guerra no era "culpa" de Irán.
Según la agencia de noticias estatal iraní IRNA, Pezeshkian reiteró la disposición de Teherán a negociar con Washington, afirmando que "no abandonaremos la mesa de negociaciones".
Este intercambio ilustra tanto el potencial como las limitaciones de Rusia. Moscú tiene un acceso más fácil a los líderes iraníes y mantiene relaciones diplomáticas en todo Oriente Medio. Puede transmitir propuestas, aclarar las posturas de Teherán y, potencialmente, contribuir a la consecución de un acuerdo. Sin embargo, estas ventajas no le otorgan automáticamente el poder de persuadir a Washington para que modifique sus exigencias o contenga a Israel.