ANKARA — La guerra entre Irán e Israel ha hecho subir los precios mundiales del petróleo, creando nuevos riesgos para la frágil economía de Turquía y complicando aún más los esfuerzos de Ankara por controlar la inflación y asegurar un suministro estable de energía.
El golpe más inmediato que la guerra ha golpeado a la economía de Turquía es el aumento de los precios del petróleo, que amenaza con alterar la meta de inflación del gobierno del 24% para fines de 2025. Se espera que el aumento en los costos de la energía amplíe el déficit de cuenta corriente del país y aumente las presiones inflacionarias existentes.
Los precios del crudo Brent subieron más del 7% el viernes tras los ataques aéreos israelíes contra las instalaciones nucleares de Irán. Al momento de escribir este artículo, los precios habían alcanzado los 74,20 dólares por barril, una ligera disminución respecto al aumento anterior. Se espera que la caída de precios amplíe el déficit por cuenta corriente de Turquía, ya que el país importa aproximadamente el 85% de su petróleo y más del 90% de su gas.
“Cada aumento de 10 dólares en los precios del petróleo suma entre 2.600 y 3.000 millones de dólares anuales al déficit de cuenta corriente”, dijo a Al-Monitor Arif Akturk, consultor energético y ex alto funcionario de la empresa energética estatal de Turquía, Botas.
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