Los recientes enfrentamientos entre hombres armados sunitas y drusos en el sur de Siria tienen el potencial de desencadenar un conflicto sectario en toda regla en el país, dijeron expertos a Al-Monitor, a medida que el nuevo gobierno despliega más fuerzas en la zona.
El lunes estallaron enfrentamientos en Jaramana, un suburbio de Damasco, cuando suníes armados de zonas cercanas entraron en la ciudad, lo que desencadenó un tiroteo con drusos locales. El incidente se originó tras una supuesta grabación de un druso insultando al profeta Mahoma. El miércoles, los combates se extendieron a la cercana Sahnaya y a la provincia meridional de Suwayda. El miércoles se alcanzó una tregua en Sahnaya y Jaramana.
El medio de comunicación oficial sirio, SANA, informó que fuerzas gubernamentales se desplegaron en Sahnaya y Suwayda el jueves para restablecer la calma. Ese mismo día, SANA informó que se había llegado a un acuerdo en Jaramana para que los ciudadanos entregaran las armas pesadas y para que las fuerzas gubernamentales se desplegaran en la zona.
El líder religioso druso sirio, el jeque Hikmat al-Hijri, condenó el jueves lo que describió como un "ataque genocida injustificado" contra la comunidad. Pidió la intervención de las fuerzas internacionales y afirmó que ya no confía en el gobierno, afirmando en un comunicado: "Un gobierno no mata a su pueblo".
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