Mientras Siria enfrentaba violentos enfrentamientos entre facciones armadas sunitas y la minoría alauita que dejaron más de 1.000 muertos este mes, la mayoría de los cuales son civiles alauitas, Turquía se movilizó para incrementar su apoyo al nuevo gobierno de Siria, enmarcando los disturbios como producto de la "interferencia extranjera".
Sospechando que Irán e Israel desempeñaron un papel en alimentar el conflicto, Ankara intensificó su compromiso político, militar y de inteligencia para estabilizar Siria bajo el liderazgo del presidente interino Ahmed al-Sharaa. El jueves pasado, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, el ministro de Defensa turco, Yasar Guler, y el jefe de inteligencia nacional, Ibrahim Kalin, realizaron una visita sorpresa a Damasco.
"Esta es una responsabilidad histórica para nosotros", declaró Fidan a TV100 el viernes tras la visita. "Es importante brindar a Siria todo el apoyo necesario de manera profesional".
Turquía presentó los enfrentamientos del 6 al 10 de marzo como un intento de Irán e Israel de debilitar al gobierno de Sharaa, pero no ha proporcionado pruebas que impliquen a ninguno de los dos países.
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