EL CAIRO — A unos 40 kilómetros al sur de El Cairo, a la sombra de la Pirámide de Djoser, el primer edificio monumental de piedra del mundo, Egipto espera que mejores senderos y estructuras de sombra logren lo que milenios de pirámides e inscripciones no han conseguido del todo: convertir la necrópolis de Saqqara en una parada habitual en el circuito turístico, en lugar de una simple nota a pie de página en Giza.
El Consejo Supremo de Antigüedades, adscrito al Ministerio de Turismo, puso en marcha el 18 de julio un proyecto de desarrollo para mejorar las carreteras internas y la infraestructura para visitantes de Saqqara. Se trata de una intervención práctica y sin grandes alardes, de la que rara vez se benefician sitios de esta importancia.
Bancos, zonas de descanso con sombra, senderos accesibles para sillas de ruedas, instalaciones de servicio mejoradas: nada de esto suena a gran cosa al lado de una pirámide de la Quinta Dinastía, pero en conjunto, estos cambios abordan el problema más silencioso de Saqqara: es uno de los paisajes arqueológicos más ricos de la Tierra y, durante décadas, ha sido realmente difícil visitarlo.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, describió el proyecto a los medios locales durante la ceremonia de lanzamiento como parte de una estrategia más amplia para proteger la integridad arqueológica del sitio al tiempo que se moderniza lo que lo rodea.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.