Cuando miles de agricultores sirios protestaron el mes pasado por el precio de compra de trigo fijado por el gobierno, Damasco cedió en cuestión de días. Este cambio de postura puso de manifiesto cómo una de las primeras grandes batallas por la reconstrucción del país se está gestando en sus campos de trigo.
El 15 de mayo, el Ministerio de Economía e Industria de Siria anunció que compraría la cosecha de trigo de este año a unos 330 dólares por tonelada. En cuestión de días, miles de agricultores se congregaron en toda la región triguera de Siria, desde las gobernaciones productoras de cereales del noreste, como Raqqa y Hasakah, hasta las zonas rurales de Hama, para protestar porque el vertiginoso aumento de los precios del combustible, los fertilizantes y las semillas exigía un precio más alto.
Tras una semana de manifestaciones, el presidente Ahmad al-Sharaa aprobó un pago de incentivo adicional de aproximadamente 70 dólares por tonelada.
El aumento de precio resolvió la demanda inmediata de los manifestantes, pero las protestas fueron una prueba temprana para determinar si el nuevo gobierno sirio pretende preservar el papel histórico del Estado en el apoyo a los agricultores y en mantener el pan a precios asequibles. A medida que avanza la reconstrucción , los líderes sirios deben decidir si esas responsabilidades cederán ante un modelo de desarrollo diferente. Las protestas por el trigo son el primer indicio. que esas elecciones se enfrentará a la oposición.
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