Desde el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán el 28 de febrero, más de una docena de países de la región se han visto involucrados en el conflicto, que se intensifica cada vez más . Egipto, sin embargo, es uno de los pocos estados que ha evitado verse arrastrado a la guerra, la cual ha socavado la estabilidad y la seguridad de la región.
Una de las principales razones de la falta de participación de Egipto es la ausencia de presencia militar estadounidense en su territorio, gracias a la estricta y arraigada política del país de no albergar bases militares extranjeras. A diferencia de otros estados de la región que sí albergan bases estadounidenses —como Bahréin, Irak, Kuwait, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos—, Egipto se ha librado de los ataques con misiles y drones iraníes, que si bien han tenido como objetivo principal instalaciones y activos estadounidenses, también han afectado a instalaciones e infraestructuras energéticas en esos países.
Al mismo tiempo, Egipto ha optado por no tomar partido militarmente por ninguno de los bandos en conflicto, dejando claro que rechaza cualquier escalada por parte de todos los implicados. Funcionarios egipcios, incluido el presidente Abdel Fattah al-Sisi, han advertido reiteradamente que la violencia podría degenerar en una guerra regional a gran escala con graves consecuencias para todo Oriente Medio.
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