TEL AVIV — Israel y Siria están a punto de firmar un acuerdo de seguridad que reafirma el acuerdo alcanzado tras la Guerra del Yom Kipur de 1973. Aún no se ha hecho ningún anuncio oficial, pero fuentes diplomáticas informaron a Al-Monitor que un acuerdo podría ser inminente.
El acuerdo emergente no llega a ser un acuerdo de paz ni de normalización, pero es, sin embargo, una buena noticia para Israel, Siria, la región en general y el presidente estadounidense Donald Trump. La administración Trump ha realizado esfuerzos concertados para mediar en un entendimiento entre ambos vecinos, liderados principalmente por el embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack.
En la última señal de que los esfuerzos estadounidenses están dando frutos, se están realizando los preparativos para una reunión histórica este mes entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Sharaa declaró a la prensa el miércoles que las negociaciones en curso con Israel sobre un pacto de seguridad podrían dar resultados "en los próximos días".
Salvo un nuevo enfrentamiento entre el gobierno sirio y la minoría drusa del país, el acuerdo emergente parece ser el logro más prometedor de las ambiciones de paz global de Trump. Un acuerdo entre dos vecinos que han librado guerras encarnizadas en el pasado podría ayudar, en cierta medida, a compensar las decepciones de sus campañas para poner fin a la guerra de Israel en la Franja de Gaza y al conflicto entre Rusia y Ucrania.
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