TEL AVIV — La noche después del sorprendente anuncio del presidente estadounidense Donald Trump el lunes sobre los contactos con Irán para poner fin a la guerra, Irán pareció aumentar sus ataques con misiles contra Israel, mientras que Israel continuó bombardeando objetivos iraníes.
En guerras anteriores contra Hezbolá y Hamás, una escalada significativa por parte de ambos bandos solía anunciar un alto el fuego. "Ambas partes habrían hecho todo lo posible por declarar la victoria tras infligir el máximo daño posible a la otra", declaró a Al-Monitor una fuente de seguridad israelí de alto rango, bajo condición de anonimato, y añadió: "Los próximos días serán decisivos".
Israel quedó en ridículo.
Las declaraciones de Trump, ya sea para calmar los mercados energéticos y bursátiles o para sentar las bases del fin de la guerra de 25 días, resultaron una gran vergüenza para Israel. Funcionarios diplomáticos israelíes informaron a Al-Monitor que, al parecer, se están llevando a cabo negociaciones indirectas, posiblemente a través de Pakistán, el único mediador potencial sin vínculos con Israel.
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