Del levantamiento de sanciones a la disuasión: cómo Irán interpreta las elecciones estadounidenses.
Los negociadores iraníes ahora ven las elecciones estadounidenses a través del prisma de la presión política y los costos del conflicto, mientras que incluso Javad Zarif plantea la diplomacia como parte de la disuasión.
El 4 de noviembre, después de que los demócratas obtuvieran el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, el presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf , publicó un mensaje en X declarando que los estadounidenses habían rechazado la guerra, ya fuera por conciencia o por preocupación por el coste de la vida, y advirtió que Washington se enfrentaría a una pesadilla si ignoraba el mensaje de los votantes.
El día anterior, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, insistió en que Irán no vinculaba su política a las elecciones extranjeras ni ajustaba sus posturas en consecuencia. Sin embargo, otros funcionarios habían seguido de cerca el calendario. En la Asamblea General de la ONU de septiembre, el presidente Masoud Pezeshkian instó a Washington a retomar el memorando de entendimiento de junio antes de la votación: «No queremos que esto se extienda hasta las elecciones de mitad de mandato». Casi al mismo tiempo, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, señaló indicios de derrota electoral en el discurso del presidente estadounidense Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU.
Estas posturas son menos contradictorias de lo que parecen. Ghalibaf no interpretó el resultado como una oportunidad para mejorar las relaciones o aliviar las sanciones, sino como una limitación a la voluntad de Washington de librar una guerra.
Lo que ha cambiado es la importancia de las elecciones estadounidenses dentro de Irán, lo que refleja un cambio más amplio en los objetivos de las negociaciones. Bajo el mandato del expresidente Hassan Rouhani, el diálogo prometía el levantamiento de las sanciones, la inversión y el desarrollo económico. Tras la Guerra de los Doce Días con Israel en junio de 2025 y la campaña militar conjunta entre Estados Unidos e Israel que comenzó en febrero de 2026, los negociadores de Teherán se centran ahora en poner fin al conflicto actual y prevenir otro.