Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait y Omán presentaron o impulsaron medidas en junio para atraer o retener a inversores extranjeros, residentes adinerados, turistas y trabajadores, en un esfuerzo por restablecer la confianza después de que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sacudiera uno de los mayores atractivos del Golfo: la estabilidad.
Estas medidas, que van desde la ampliación del acceso a los visados hasta la facilitación de la propiedad extranjera, se producen tras casi 100 días de conflicto que interrumpieron los viajes, desestabilizaron los mercados financieros y provocaron que algunos residentes extranjeros huyeran de los estados del Golfo.
Lo sucedido: El 25 de junio, los Emiratos Árabes Unidos ampliaron su programa de visado a la llegada para incluir a ciudadanos de seis países que posean permisos de residencia en algunas de las principales potencias económicas mundiales. Los nuevos visados se aplican a ciudadanos de Indonesia, Vietnam, Tailandia, Filipinas, Kenia y Sudáfrica, siempre que cuenten con un permiso de residencia válido emitido por Estados Unidos o un Estado miembro de la Unión Europea, entre otros.
Esta medida fue la más reciente de una serie de anuncios similares que comenzaron incluso antes del acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán del 17 de junio. Días antes del acuerdo, Kuwait presentó un nuevo permiso de residencia de 15 años para inversores extranjeros. El 21 de junio, Omán anunció que modificaría las normas de residencia para extranjeros con el objetivo de flexibilizar los requisitos para propietarios e inversores mediante la introducción de nuevos privilegios de visado y residencia.
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