ANKARA — Un prolongado proceso judicial que impugna el resultado de la votación para elegir el liderazgo del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal partido de oposición de Turquía, parece menos orientado a revertir los resultados que a debilitar al partido de oposición desde dentro, advierten los analistas, una estrategia que podría ayudar al presidente Recep Tayyip Erdogan a avanzar con cambios políticos radicales.
La fiscalía inició una investigación sobre acusaciones de fraude electoral en febrero, tras las declaraciones no verificadas de Lutfu Savas, exmiembro del CHP expulsado el año pasado por violaciones internas. El juicio comenzó en marzo y el lunes pasado se celebró su tercera audiencia. El tribunal aplazó el procedimiento hasta el 8 de septiembre.
La demanda cuestiona la legitimidad del congreso del CHP de noviembre de 2023, en el que Ozgur Ozel derrotó al veterano líder Kemal Kilicdaroglu y posteriormente condujo al partido a victorias históricas en las elecciones locales. El caso alega fraude electoral durante la contienda por el liderazgo, lo que reavivó las tensiones en las filas del partido.
Los críticos afirman que la impugnación legal tiene motivaciones políticas y forma parte de un esfuerzo más amplio para marginar a la oposición en un momento en que el apoyo a la alianza gobernante de Erdogan está disminuyendo en medio de una inflación galopante. La inflación anual de Turquía alcanzó el 35,5 % en junio, según datos oficiales publicados esta semana. Si bien los funcionarios del gobierno insisten en la independencia del poder judicial, los líderes de la oposición y los observadores internacionales, incluida la Unión Europea, han expresado reiteradamente su preocupación por la erosión de la independencia judicial en Turquía.
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