Estados Unidos analiza cómo actuar ante el surgimiento del gobierno rebelde en Siria
Mientras el futuro de Siria después de la guerra toma forma, Washington debate cómo lidiar con la organización islamista incluida en la lista negra que ha llegado al poder.
WASHINGTON — El derrocamiento del presidente sirio Bashar al-Assad plantea un dilema para la Casa Blanca, atrapada entre dar la bienvenida a la caída del brutal régimen y dialogar con la organización terrorista que lo encabezó.
Los combatientes que arrasaron Siria a la velocidad del rayo y pusieron fin a más de medio siglo de gobierno de la familia Assad el domingo fueron liderados por Hayat Tahrir al-Sham, un grupo islamista que en los últimos años ha controlado la provincia noroccidental de Idlib, en la frontera sirio-turca.
El origen de HTS se remonta a la rama siria de Al Qaeda. Rompió vínculos con su organización matriz en 2016, renunció a la yihad global y, bajo el liderazgo de Abu Mohammed al-Golani, se ha presentado bajo una imagen más moderada .
A pesar del cambio de marca, Estados Unidos ha mantenido a HTS etiquetado como una organización terrorista extranjera desde 2018 y ha puesto una recompensa de 10 millones de dólares por la cabeza de Golani. Él y otros miembros del grupo también enfrentan sanciones individuales.