TEHERÁN — El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de que el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha "terminado" parece, a primera vista, marcar el colapso de la apertura diplomática que surgió brevemente tras el alto el fuego del mes pasado.
Sin embargo, la respuesta de Teherán hasta el momento sugiere un cálculo más matizado. En lugar de reconocer la muerte de la diplomacia, los funcionarios iraníes presentan a Washington como la parte que abandonó el acuerdo, al tiempo que permiten que la Guardia Revolucionaria Islámica demuestre que cualquier retirada estadounidense del acuerdo tendrá consecuencias militares.
Si bien el intercambio de ataques nocturno del miércoles ha acercado a ambos países a una confrontación directa más que en ningún otro momento desde el fin de la guerra, el mensaje de Teherán indica que no ha cerrado por completo la puerta diplomática. En cambio, el equilibrio dentro del sistema gobernante iraní parece estar cambiando, y la coerción militar influye cada vez más en el entorno en el que opera la diplomacia.
Trump no dejó lugar a dudas en la Cumbre de la OTAN en Ankara. "Por lo que a mí respecta, se acabó", declaró sobre el alto el fuego después de que las fuerzas estadounidenses atacaran más de 80 objetivos en el sur de Irán tras los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Si bien añadió que los negociadores podían seguir dialogando, Trump desestimó cualquier otra iniciativa diplomática, calificándola de "una pérdida de tiempo".
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