ANKARA — La primera participación de Turquía en un Mundial en más de dos décadas podría haber sido una historia de éxito nacional en un país profundamente polarizado. Sin embargo, su regreso ha comenzado bajo la sombra de la política y la presión del tiempo.
Mientras el país se prepara para su partido inaugural contra Australia el domingo, el ambiente aún no está a la altura de la magnitud del momento, empañado por los horarios de inicio al amanecer y un video de campaña del partido gobernante que ha convertido el tan esperado regreso de la selección nacional en otra batalla política.
Turquía regresa a la Copa del Mundo por primera vez desde 2002, cuando la selección nacional sorprendió al terminar tercera, el mejor resultado de la historia del país.
Turquía se enfrentará a Australia el domingo, a Paraguay el próximo sábado y será coanfitriona de Estados Unidos el 26 de junio. En otras circunstancias, estos eventos podrían haber desatado una ola de entusiasmo popular en un país donde los grandes éxitos deportivos se convierten en raros momentos de liberación colectiva.
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