TEL AVIV — La pequeña ciudad fronteriza israelí de Metula no es ajena a los bombardeos y ataques con cohetes de Hezbolá desde el Líbano, especialmente desde que el grupo se unió a Irán en la lucha contra Israel y Estados Unidos el 2 de marzo. David Azoulay, jefe del consejo local durante más de una década, se ha convertido en un símbolo de la resiliencia y la determinación de Metula.
Sin embargo, el lunes, Azoulay retiró las fotos del primer ministro Benjamin Netanyahu y del presidente Isaac Herzog de la pared de su oficina y las reemplazó con una del presidente estadounidense Donald Trump. Este gesto simbólico refleja la opinión generalizada de que Netanyahu —quien durante décadas cultivó la imagen de "el señor de la seguridad"— ya no puede tomar decisiones sobre la seguridad de su país sin la autorización de la Casa Blanca.
Israel se siente frustrado por los dictados de Trump.
El 8 de abril, Trump declaró unilateralmente un alto el fuego con Irán y accedió a la petición iraní de extenderlo también a la guerra de Israel contra Hezbolá, desestimando las objeciones israelíes. Desde entonces, ha extendido el alto el fuego en el Líbano y ha mantenido la presión sobre Israel para que cumpla sus términos, pero las numerosas violaciones cometidas tanto por Israel como por Hezbolá lo están volviendo prácticamente irrelevante.
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