El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, condenó el lunes a Irán por el cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura del Golfo, pero no llegó a culpar a Estados Unidos por la guerra, destacando nuevamente un marcado alejamiento de la política exterior del país bajo el régimen de Assad alineado con Irán.
Los expertos dicen que la estrategia tiene como objetivo evitar que Damasco se vea arrastrado al conflicto y alinearlo más estrechamente con los estados árabes del Golfo y Washington.
Randa Slim, investigadora del Instituto de Política Exterior SAIS, dijo que el liderazgo de Siria "no quiere estar en la mira de Washington".
Durante una cumbre virtual con líderes de Oriente Medio y la Unión Europea el lunes, Sharaa denunció los continuos intentos iraníes de desestabilizar las capitales árabes e interferir en la esencia de la seguridad nacional árabe. Condenó además el cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética del Golfo, afirmando que estas dos acciones "ponen en peligro directo la estabilidad económica mundial", según informó el medio de comunicación oficial SANA.
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