ANKARA — Las señales de Washington de que está reduciendo su apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos, han dado a las relaciones entre Estados Unidos y Turquía su impulso más tangible en años, aliviando una de las fuentes de desconfianza más antiguas entre ambas capitales. Sin embargo, el impulso sigue siendo frágil, según los analistas, y depende de los acontecimientos sobre el terreno en Siria.
El cambio de postura de Washington se hizo más evidente en medio de un rápido cambio de postura en el noreste de Siria, donde las FDS han perdido territorio e influencia en los últimos días tras una ofensiva del gobierno sirio y un acuerdo de alto el fuego del 18 de enero que restringió su autonomía. Bajo una fuerte presión militar, el grupo se retiró de las principales zonas urbanas, incluyendo Raqqa y partes de Deir Ezzor. El resultado debilitó a las FDS, que cedieron a muchas de las demandas de Damasco, aunque las negociaciones continúan.
Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Ankara, enviado de Washington a Siria y principal mediador de Estados Unidos en las conversaciones entre Damasco y las SDF, escribió en X el martes que "el propósito original de las SDF como la principal fuerza anti-ISIS en el terreno ha expirado en gran medida", lo que indica la disposición de Estados Unidos a dejar atrás una asociación que durante mucho tiempo había tensado los lazos con Turquía.
Para Ankara, las declaraciones de Barrack marcaron un momento crucial, ya que la cuestión de las SDF (considerada durante mucho tiempo en Turquía como el elemento más desestabilizador en la relación bilateral) fue vista no como una concesión extraída de Washington, sino como una corrección de rumbo tardía impulsada por el cambio de prioridades de Estados Unidos.
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