Turquía ha emergido como un claro beneficiario a corto plazo de la rápida retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias lideradas por los kurdos por parte del gobierno sirio, pero que esos logros perduren dependerá menos de los resultados en el campo de batalla que de las decisiones políticas en Damasco.
La rápida retirada de las FDS en el noreste de Siria ante el avance de las fuerzas gubernamentales ha aliviado los antiguos temores de Ankara ante la presencia de una entidad kurda en su frontera sur, ha reducido la fricción con Washington y ha abierto nuevas posibilidades para la distensión interna y el retorno de los refugiados. Sin embargo, la transición sigue siendo frágil.
Las conversaciones entre Damasco y las FDS se enfrentan a una fecha límite inminente, y los analistas advierten que la reanudación de los combates o un gobierno autoritario podrían extenderse rápidamente a Turquía . Las próximas semanas, afirman, pondrán a prueba si la consolidación de Siria bajo el presidente Ahmed al-Sharaa se traduce en una estabilidad duradera o simplemente reestructura los riesgos que Ankara ha intentado contener.
Las preocupaciones de seguridad en Ankara se alivian, por ahora
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