ESTAMBUL — Entre la multitud que se mueve en la zona de llegadas internacionales del Aeropuerto de Estambul, se destaca un grupo de pasajeros: iraníes recién llegados de Teherán, con rostros marcados por una mezcla de alivio y malestar.
“Estamos tristes por lo ocurrido en nuestro país”, declaró a Al-Monitor un hombre de 45 años, padre de dos hijos, de camino a una capital del norte de Europa, donde trabaja como ingeniero. “Pero también nos sentimos aliviados porque por fin estamos volviendo a la normalidad”.
Él, al igual que otros que hablaron con Al-Monitor, solicitó el anonimato por temor a represalias de las autoridades iraníes. Muchos de ellos esperaban regresar a sus hogares en Europa días antes, tras pasar aproximadamente un mes en Irán durante las vacaciones de invierno. Sin embargo, el estallido de protestas generalizadas y la feroz represión gubernamental interrumpieron sus planes y cancelaron sus vuelos.
“Nuestro vuelo estaba previsto para el 10 de enero, pero fue cancelado”, dijo el ingeniero. Varias aerolíneas suspendieron sus vuelos hacia y desde Irán a partir del 9 de enero, en medio de las manifestaciones.
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