El año 2025 fue decisivo para Oriente Medio. Varios conflictos regionales sacudieron los mercados financieros y energéticos, pero, en general, esta conmoción fue efímera: los primeros sobresalieron, mientras que los segundos continuaron su tendencia a la baja. Los precios del petróleo continuaron desplomándose a lo largo del año, mientras la OPEP duplicaba la producción, la demanda china no se recuperaba y se avecinaba un mercado con exceso de oferta.
Un momento decisivo en la región fue el cambio de poder en Siria, cuya economía se vio afectada por 13 años de guerra civil. El nuevo gobierno, que asumió el poder en enero tras la destitución del expresidente Bashar al-Assad, se propone atraer inversión extranjera directa y liberalizar su economía. Si bien el gobierno del presidente sirio Ahmed Al Sharaa ha convencido a los líderes occidentales de que levanten las sanciones al país, aún quedan enormes desafíos, como la recuperación de al menos 216 000 millones de dólares en daños causados por la guerra, según estimaciones del Banco Mundial.
Sanam Vakil, director del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Chatham House, afirmó que Oriente Medio en 2025 se definiría por los bajos precios del petróleo, las condiciones financieras más restrictivas y el elevado riesgo geopolítico, factores que han limitado el crecimiento en gran parte de la región. "Si bien los países del Golfo han recurrido a mecanismos de protección para gestionar la presión fiscal y también están cambiando de rumbo para capitalizar la IA, las economías no petroleras se han enfrentado a una menor afluencia de capital, un aumento de los costes del servicio de la deuda y un aumento de las tensiones sociales y laborales", declaró Vakil a Al-Monitor.
Aléjese del petróleo
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