TEL AVIV — Estados Unidos impidió esta semana que Israel ampliara sus ataques contra Hezbolá en el Líbano, pero una nueva ronda en el prolongado conflicto entre los combatientes parece ser solo cuestión de tiempo. Las conversaciones directas celebradas el miércoles en Naqoura entre representantes israelíes y libaneses, bajo el patrocinio estadounidense, las primeras en más de tres décadas, no lograron resolver la principal preocupación de Israel: el creciente rearme de Hezbolá.
El acuerdo de alto el fuego firmado el 27 de noviembre de 2024 por Israel y el Líbano exigía el fin del intercambio de ataques entre Hezbolá e Israel, la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano en un plazo de 60 días y el desarme de Hezbolá para finales de 2025. Sin embargo, las tropas israelíes han permanecido apostadas en cinco puntos del sur. Si bien reconocen el compromiso del gobierno libanés con el desarme de Hezbolá, los líderes israelíes perciben la ineficacia del ejército libanés para llevar a cabo la tarea y creen que el grupo chií no renunciará a su capacidad ni a su deseo de lanzar ataques contra Israel. Desde entonces, Israel ha continuado... para atacar puestos y depósitos de armas de Hezbolá en el sur del Líbano y más allá.
intervención estadounidense
En las dos semanas previas a las conversaciones de Naqoura, las autoridades de seguridad israelíes advirtieron repetidamente sobre una inminente nueva ronda de conflicto, que, según afirmaron, era casi inevitable. El sábado pasado, Israel volvió a alertar a Washington de que planeaba intensificar los ataques en el Líbano como parte de una importante operación para desarmar a Hezbolá.
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