TEL AVIV — La intensa presión de Estados Unidos sobre Israel para que respete los términos del reciente cese del fuego con Hamas y proceda a la siguiente etapa del plan está llevando las relaciones entre los dos países a un punto de ebullición.
La semana pasada se produjeron visitas consecutivas a Israel del vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, junto con las del yerno y asesor del presidente Donald Trump, Jared Kushner, y del enviado especial Steve Witkoff. Esta semana también se inauguró un centro de mando militar multinacional, dirigido por Estados Unidos, en la ciudad de Kiryat Gat, al sur de Israel, para supervisar la implementación del plan anunciado por Trump para poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás y reconstruir Gaza. Imágenes de la televisión israelí de los últimos días mostraron a soldados estadounidenses paseando por la ciudad.
Un alto diplomático israelí, que ha desempeñado un papel central a lo largo de los años en la gestión de las relaciones entre Estados Unidos e Israel, calificó estos acontecimientos de inauditos. «No me imagino a un primer ministro como Ariel Sharon, por ejemplo, aceptando que Estados Unidos se haga cargo de la política israelí, como está ocurriendo ahora», declaró a Al-Monitor, hablando bajo condición de anonimato y refiriéndose al difunto líder israelí de línea dura.
Añadió que las visitas de alto nivel de Estados Unidos y las críticas públicas a Israel por parte de Trump, Vance y Rubio demuestran desconfianza hacia el primer ministro Benjamin Netanyahu y su gobierno. «La medida más grave es el cuartel militar establecido por los estadounidenses en Kiryat Gat», afirmó.
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