TEL AVIV — La administración Trump avanza con la segunda fase de su plan para poner fin a la guerra de Gaza, que ya dura dos años, mediante la creación de una fuerza internacional para desarmar a Hamás y proteger a los dos millones de residentes palestinos de Gaza. Sin embargo, Israel se muestra reacio tanto a la idea de fuerzas árabes y musulmanas en su frontera como a la creciente participación de la Autoridad Palestina en la implementación del plan.
«Todo depende ahora de Trump», declaró una fuente diplomática israelí de alto rango a Al-Monitor bajo condición de anonimato. «Nunca antes la guerra en Oriente Medio, la paz, la reconstrucción, las negociaciones, la redefinición del mapa geopolítico y decenas de miles de millones de dólares habían dependido del ánimo de un solo hombre».
Todas las miradas puestas en Trump
“Si Trump quiere avanzar a la Etapa B de su plan, avanzaremos a la Etapa B. Si pierde el interés, no lo haremos”, dijo la fuente diplomática israelí de alto rango, añadiendo que todo depende del presidente estadounidense, ya que Netanyahu no le dirá que no, ni tampoco los turcos, los cataríes ni los egipcios. “Es una situación descabellada, pero también llena de oportunidades”, señaló la fuente.
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