La cartera de proyectos de energía limpia de Egipto sigue generando titulares: el 29 de septiembre, surgió la noticia de que el desarrollador local de energías renovables Infinity Power estaba buscando cerrar un acuerdo para desarrollar un parque solar de 1,2 gigavatios con almacenamiento de baterías en el país del norte de África, un proyecto con un precio estimado de 1.000 millones de dólares.
En los últimos tres años se han producido muchos anuncios similares, incluidas numerosas promesas de proyectos de energías renovables que surgieron cuando Egipto albergó la COP27 en 2022. La conferencia climática de la ONU, celebrada en Sharm El-Sheikh, fue una muestra de las ambiciones del país de aprovechar los abundantes recursos solares y eólicos para convertirse en un centro de energía verde.
Sin embargo, a pesar de los ambiciosos objetivos, el progreso en la ampliación de las energías renovables se ha quedado atrás, justo cuando más se necesitan nuevas soluciones energéticas. Desde 2023, el país más poblado del mundo árabe se ha enfrentado a una creciente crisis eléctrica ante el aumento de la demanda y la caída de la producción de gas natural, lo que ha provocado apagones durante los veranos abrasadores.
Ese déficit ha obligado a Egipto a recurrir a costosas importaciones de combustible mientras aún se recupera de una grave crisis económica que desencadenó un rescate financiero por parte de patrocinadores globales en 2023. Al mismo tiempo, la crisis energética también expuso el papel limitado de las energías renovables en la combinación energética de Egipto.
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