TEL AVIV — Desde el fin de la guerra de 12 días contra Irán a finales de junio, tanto Israel como Estados Unidos han lanzado amenazas explícitas o implícitas de nuevos ataques si Teherán reanuda su programa nuclear, pero sus perspectivas sobre cómo manejar a Irán a largo plazo difieren. Mientras tanto, Irán, según fuentes israelíes, está planeando ataques de venganza.
En comentarios de esta semana, el presidente estadounidense Donald Trump describió a Irán como un país que "se comporta mal", que "no habla bien", que "no dice las cosas correctas" y nuevamente se refirió a su programa nuclear como "diezmado".
Trump también dijo: "Pueden empezar de nuevo. Si lo hacen, lo eliminaremos más rápido de lo que puedes mover un dedo".
No está claro si las amenazas de Trump se derivan de planes específicos de acción o si buscan disuadir a la República Islámica y obligarla a volver a la mesa de negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear. Trump no ha declarado públicamente si la inteligencia estadounidense considera que la República Islámica ha intentado restaurar sus instalaciones nucleares dañadas o ha iniciado nuevas construcciones. Su próxima acción probablemente dependerá, al menos en parte, de las evaluaciones actualizadas de los daños causados a las centrifugadoras y el uranio enriquecido iraníes, así como del nivel de amenaza restante para Israel y Occidente.
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