Desde acuerdos fronterizos hasta vuelos reanudados y nuevas conversaciones económicas, India y China están avanzando para reparar sus lazos, un acercamiento que podría ser un punto de inflexión para Medio Oriente, donde los dos gigantes asiáticos han competido durante mucho tiempo por el comercio, el suministro de energía y la influencia.
Tras años de turbulencia, la primera visita del ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, a Nueva Delhi en tres años concluyó el 19 de agosto con un acuerdo marco de 10 puntos. Tras las conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar, el asesor de seguridad nacional, Ajit Doval, y el primer ministro, Narendra Modi, el acuerdo se centró en resolver disputas de larga data y revitalizar la cooperación bilateral.
El presidente chino, Xi Jinping, y Modi podrían incluso reunirse personalmente en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que comienza el 31 de agosto, lo que indica que podría estar en marcha un verdadero deshielo. Tras haber mantenido relaciones erráticas desde 2013, esta repentina muestra de cordialidad sugiere un cambio geopolítico más amplio que podría... efectos dominó mucho más allá de Asia.
Qian Feng, director de investigación del Instituto de Estrategia Nacional de la Universidad de Tsinghua, dijo al Global Times que ambas partes estaban volviendo a una “trayectoria saludable” y que “las relaciones entre China y la India contienen en sí mismas un impulso inherente para la mejora”.
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