Tras la quinta ronda de conversaciones entre Teherán y Washington, mediadas por Omán y concluidas en Roma el 23 de mayo, crece la especulación sobre una nueva y audaz propuesta, supuestamente lanzada por Irán: un consorcio regional de enriquecimiento nuclear que involucra a varios países de Oriente Medio. El plan, destinado a supervisar el programa iraní de enriquecimiento de uranio, podría ofrecer una vía para salvar las apariencias en las estancadas negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán.
Los mediadores omaníes observaron "algunos avances, aunque no concluyentes" en la última ronda, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, calificó las conversaciones como una de las "rondas más profesionales" hasta la fecha, aunque reconoció que las conversaciones siguen siendo complejas y sin resolver. Ambas partes mantienen un profundo desacuerdo sobre el tema central del enriquecimiento de uranio, una desavenencia que sigue bloqueando el progreso a pesar de los contactos de más alto nivel desde que Estados Unidos se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) de 2015. Es probable que el consorcio propuesto, si se impulsa seriamente, resurja en futuras conversaciones.
La semana pasada, el negociador estadounidense y enviado a Oriente Medio, Steve Witkoff, recalcó la línea roja de Washington, afirmando que no aceptaría ni siquiera el uno por ciento de su capacidad de enriquecimiento. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, replicó, afirmando la postura de Teherán de que continuaría el enriquecimiento "con o sin acuerdo".
Desde la perspectiva de Irán, el enriquecimiento de uranio es “no negociable”. Las conversaciones, según todos los indicios, están encaminándose hacia un callejón sin salida.
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