TEHERÁN — Esta semana, el gobierno iraní conmemoró el quinto aniversario de la muerte de su general más poderoso, Qasem Soleimani, quien murió en un ataque aéreo estadounidense cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad en enero de 2020.
Se pronunciaron discursos y se celebraron reuniones para conmemorar a Soleimani como un "héroe nacional" que tuvo un papel fundamental en la "derrota del terrorismo" más allá de las fronteras de Irán en su calidad de comandante de la Fuerza Quds, la rama en el extranjero del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
El asesinato de Soleimani, ordenado por el entonces presidente Donald Trump, provocó ondas de choque en todo Medio Oriente y marcó un nuevo punto máximo en las tensiones entre Estados Unidos e Irán, llevando a los dos archienemigos al borde de la guerra.
Durante una ceremonia celebrada el jueves en Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian Pezeshkian se refirió al asesinato de Soleimani como una prueba de las "mentiras" occidentales sobre los derechos humanos. "Nos adheriremos a nuestra postura correcta y les restregaremos la tierra por las narices", dijo Pezeshkian, sin dar más detalles sobre la última estrategia de Irán para perseguir los planes de venganza de Soleimani.
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