Un ataque del Estado Islámico que mató a 14 miembros de la comunidad chiíta hazara en el centro de Afganistán la semana pasada ha desatado sentimientos antitalibanes en Irán .
En los últimos meses, las relaciones entre Teherán y Kabul parecían encaminarse hacia una dirección positiva, tras el anuncio de una inversión afgana prevista de 35 millones de dólares en el puerto iraní de Chabahar y el fortalecimiento de los vínculos comerciales. Sin embargo, las persistentes cuestiones sectarias y la gestión de los refugiados afganos aparentemente todavía tienen el potencial de complicar las relaciones entre Irán y los talibanes.
El 12 de septiembre, miembros de la comunidad hazara de Afganistán se reunieron para dar la bienvenida a los chiítas afganos que regresaban de una peregrinación a Karbala, en Irak, cuando unos hombres armados los atacaron. Poco después, el Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad de las 14 muertes. Seis personas resultaron heridas.
La Embajada de Irán en Kabul condenó el ataque y emitió un comunicado culpando al Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISIS-K) por el asalto, subrayando que los autores de esta “gran tragedia” deben ser llevados ante la justicia.
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