La guerra de Irán no solo enfrentó a Estados Unidos e Israel contra Teherán, sino que también reconfiguró las líneas de actuación de la región, atrayendo a los estados árabes del Golfo a un papel más profundo, y en gran medida encubierto, en la confrontación regional.
El Wall Street Journal informó el 11 de mayo que los Emiratos Árabes Unidos llevaron a cabo ataques secretos dentro de Irán, incluyendo uno contra una refinería en la isla de Lavan. Posteriormente, Bloomberg informó que algunas acciones emiratíes se coordinaron con Israel tras los ataques iraníes contra infraestructura emiratí. Un día después, Reuters informó que Arabia Saudita también lanzó ataques de represalia encubiertos dentro de Irán y contra milicias vinculadas a Irán en Irak.
Los informes, ninguno confirmado oficialmente por Abu Dhabi o Riad, sugieren que algunos estados del Golfo han... Durante el conflicto, dejó de adoptar posturas puramente defensivas y se involucró gradualmente de forma más directa en la confrontación regional con Irán.
Los Emiratos Árabes Unidos parecen haber avanzado hacia una mayor coordinación operativa con Israel y Washington, mientras que Arabia Saudita combinó una represalia limitada con una diplomacia continua hacia Teherán. El resultado fue No se trata de un frente unido en el Golfo contra Irán, sino de un panorama de seguridad regional fragmentado, configurado por diferentes enfoques en materia de disuasión, escalada y relaciones con Israel.
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