WASHINGTON — La insistencia del presidente Donald Trump en participar en la elección del liderazgo de Irán después de la guerra ha enturbiado el mensaje de su administración de que su campaña militar está dirigida específicamente a destruir las capacidades militares y nucleares del país.
Sus funcionarios, incluido el Secretario de Estado Marco Rubio y el Secretario de Defensa Pete Hegseth, han caracterizado el posible cambio de régimen como una consecuencia bienvenida más que un objetivo de la guerra, que según ellos es degradar los programas nucleares y de misiles de Irán, sus fuerzas navales y su apoyo a las milicias regionales.
Sin embargo, Trump ha especulado abiertamente sobre quién debería suceder al ayatolá Alí Jamenei , quien murió durante un supuesto ataque israelí tras 36 años como segundo líder supremo de la República Islámica. Trump fue un paso más allá el jueves, declarando a varios medios de comunicación que debe participar personalmente en la selección del próximo líder supremo de Irán.
"Queremos participar en el proceso de elección de la persona que liderará a Irán en el futuro", dijo Trump a Reuters.
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