La cementera francesa Lafarge fue llevada a juicio en París el martes, acusada de pagar al Estado Islámico (ISIS) y a otros grupos yihadistas con base en Siria el equivalente a millones de dólares en concepto de protección para mantener su negocio en funcionamiento en el país devastado por la guerra.
Lo sucedido: La empresa francesa, también conocida como Lafarge SA, está acusada de canalizar millones de dólares entre 2013 y 2014, a través de su filial Lafarge Cement Syria, a grupos yihadistas e intermediarios para mantener operativa su planta de cemento en Jalabiya, al norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, durante la guerra civil. La planta se encuentra a 87 kilómetros (54 millas) de la ciudad de Raqqa, antiguo bastión del ISIS.
Lafarge tiene su sede en París, mientras que LCS la tiene en Damasco. LCS operó la planta entre mayo de 2010 y septiembre de 2014, según documentos del Tribunal Penal de París.
Este caso supone el primer juicio europeo derivado de una amplia investigación sobre las operaciones de la empresa en Siria durante la guerra civil del país entre 2011 y 2024. Se produce tres años después de que Lafarge SA tuviera que pagar una multa de 778 millones de dólares en un caso similar en Estados Unidos, presentado por el Departamento de Justicia estadounidense, donde la empresa francesa se declaró culpable de los cargos.
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