Las conversaciones de integración, mediadas por Estados Unidos, entre el gobierno de transición sirio y la administración kurda en el noreste de Siria se han estancado. Ni Damasco ni Washington han dado ninguna razón para la pausa, según funcionarios kurdos sirios, pero el tiempo apremia. El acuerdo del 10 de marzo firmado entre Mazlum Kobane, comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos, y el presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, fijó como fecha límite diciembre para acordar un plan de integración detallado. Ambos líderes se reunieron por última vez el 7 de octubre en Damasco, junto con el enviado de Estados Unidos a Siria, Tom Barrack, y el comandante del CENTCOM, Brad Cooper.
Fondo
Uno de los temas más espinosos de las conversaciones es la integración de las FDS en el ejército nacional sirio, que aún se encuentra en proceso de formación. Las FDS cuentan con alrededor de 70.000 hombres y mujeres en sus filas y han recibido años de entrenamiento estadounidense como parte de los esfuerzos continuos de la coalición liderada por Estados Unidos para erradicar todos los remanentes del Estado Islámico.
Otra cuestión es cómo debería gobernarse Siria. Los kurdos insisten en un modelo de gobierno descentralizado, argumentando que este se adaptaría mejor a la composición étnica y religiosa del país.
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