TEHERÁN — La política exterior de Irán enfrenta una prueba crítica luego del restablecimiento el fin de semana de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que reimponen sanciones en respuesta a las violaciones de Teherán al acuerdo nuclear de 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA).
El Reino Unido, Francia y Alemania —conocidos como el E3— activaron el mecanismo de reimposición del acuerdo, lo que desencadenó una oleada de sanciones internacionales. Como respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha emprendido una incesante ofensiva diplomática, instando a otros países a no acatar las medidas. Mediante cartas a sus homólogos y declaraciones a los medios de comunicación, Araghchi ha calificado la reimposición de "totalmente infundada, ilegal e inválida", según informes de los medios estatales.
La estrategia de Teherán pretende aprovechar el peso político y económico de China y Rusia para minimizar el impacto de la reactivación.
Los funcionarios iraníes argumentan que el Consejo de Seguridad de la ONU no puede restablecer las sanciones dado que Washington se retiró del acuerdo nuclear en 2018. Araghchi ha citado el apoyo de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU que se oponen al regreso de las sanciones, a saber, Rusia y China, como un refuerzo de la posición de Irán.
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