TEHERÁN — El Frente de Reforma de Irán, la principal agrupación del movimiento político reformista , ha pedido suspender el enriquecimiento de uranio y limitar el papel de los militares en la política, un desafío poco común al establishment que ha provocado una feroz reacción de los miembros de línea dura a raíz de la guerra con Israel.
La rivalidad entre facciones en el panorama político iraní no es nueva. Es tan antigua como la propia República Islámica, que desde 1979 ha purgado sistemáticamente a los grupos o partidos políticos que considera amenazantes, a pesar de su papel en el derrocamiento de la dinastía Pahlavi.
Los grupos opuestos a los principios fundamentales de la revolución han sido prácticamente erradicados, con líderes exiliados, encarcelados o ejecutados. Con el tiempo, los cambiantes debates nacionales y regionales han transformado las figuras y facciones políticas, dando lugar a nuevas alineaciones incluso dentro del sistema estrictamente controlado.
A pesar del ambiente sofocante, algunos grupos han sobrevivido aferrándose a los principios del régimen, exigiendo reformas sin cuestionar la existencia del Estado. El principal de ellos es el movimiento reformista, impulsado por el expresidente Mohamed Jatamí, que sufrió repetidas represiones tras su aplastante victoria en 1997, pero sigue siendo una fuerza destacada en la escena política iraní.
AL-MONITOR All-Access gives you unlimited access to all our journalism, the full Daily Briefing, exclusive interviews, premium newsletters, and live events — for less than $2/week.